Dos terceras partes del contenido de mi aparato digestivo es mierda; soy, ante todo, una maquina productora de mierda. Por eso cuando la gente me dice que soy un ente vacío me reconforto en la mierda. No hay que mal interpretar, no soy un coprofago ni mucho menos coprofilico, ni tengo ninguna fijación enfermiza con la mierda, de hecho, me repugna tanto o mas que a los demás (se me disculpara la cacofonía). Mi gusto por dicha sustancia es mas bien a un nivel, digamos, metafórico, en el sentido metafórico de la palabra, y la verdad su estudio no me quita el sueño, ni las ganas de ir al baño, pero me divierte tener esa sensación de ir a la escuela a hablar de pura mierda y que cuando la gente me pregunta ¿que hiciste hoy? yo diga mierda, pura mierda.
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